viernes, 17 de noviembre de 2017

Rupes Recta en cuarto menguante

A la que tengamos una mínima experiencia en observación lunar nos habremos dado cuenta que dependiendo de la incidencia de los rayos solares sobre nuestro satélite, veremos el paisaje lunar de forma diferente. Los juegos de luces y sombras son cambiantes, y ello nos permite tener una experiencia particular según el momento en que pongamos nuestro ojo en el ocular.

Un ejemplo espectacular y bastante evidente es el que nos ofrece Rupes Recta, la famosa “Espada de la Luna” una falla que presenta un desnivel de unos 240 m, un ancho que va oscilando entre 2-3 km y una inclinación media de 7º. Debido a esta inclinación, durante la fase creciente se observa como una línea negra; mientras que durante la fase menguante se observa como una línea blanca.

Durante todos estos años de afición, la he observado infinidad de veces en fase creciente, como una marcada línea oscura, pero curiosamente, hasta el 15 de agosto de 2017 no he podido disfrutarla en fase menguante como una inmaculada línea blanca.

La verdad es que al no elevarse la Luna mucho más de 25º respecto al horizonte, las turbulencias atmosféricas afectaban bastante, pero como he dicho, ya empezaba a ser imperdonable no haberla podido ver en directo antes, así que ni corto ni perezoso hice una rápida fotografía de ella:


No es una gran foto, como digo las condiciones no acompañaban, pero resulta perfecta para compararla con otra foto donde se puede ver Rupes Recta durante la fase creciente:


Y una vez conseguida la imagen, me senté cómodamente y me dispuse a hacer un rápido boceto de lo que estaba observando. Fue emocionante verla así después de tantos años, y sin duda mostraba una gran belleza.


Visto el tiempo que ha pasado hasta que la he visto a través del telescopio, puede que no sea el más adecuado para dar consejos, pero aun así, no puedo evitar hacerlo: no os perdáis esta bonita experiencia de contemplar uno de los accidentes más peculiares de la Luna cuando el terminador se encuentre cerca de Rupes Recta cerca del cuarto creciente y menguante.

Virtual Moon Atlas

sábado, 11 de noviembre de 2017

NGC6559 - Nebulosa de misión y reflexión en Sagittarius

La cercanía a las espectaculares nebulosas incluidas en el catálogo de Messier, M8 y M20, y el hecho de no presentarse a través del ocular de una manera tan espectacular como ellas, hace que para muchos pase desapercibida la presencia de NGC6559.

Carta generada con Cartes du Ciel
NGC6559 es una zona de formación estelar donde podemos encontrar tanto nebulosas de reflexión como de emisión. Situada a unos 5.000 años luz de distancia, sus nubes de gas formadas principalmente por hidrógeno son el caldo de cultivo que permitirá la formación de estrellas. Estas nebulosidades son las que en fotografía aparecen de color rojizo y corresponden a lo que conocemos como nebulosas de emisión.

Por otro lado, las estrellas ya formadas iluminan con una tonalidad azulada zonas de gas y polvo constituidas principalmente por carbono, hierro o silicio. En este caso estamos ante nebulosas de reflexión.

Un verdadero espectáculo que podemos contemplar en esta magnífica de esta región celeste:

Crédito: ESO/U.G. Jørgensen
En esta ocasión, saltándome mis reglas de no ver previamente fotografías de los objetos que observo por primera vez a través del telescopio, no pude evitar fijarme en ésta realizada por el telescopio danés de 1,54 metros ubicado en el Observatorio La Silla del ESO, en Chile, mientras buscaba información, precisamente, de M8 y M20.

La noche del 17 de agosto de 2017, apunté mi SC de 235mm hacia NGC6559 y después de estar un buen rato con ella me sorprendí a mí mismo terriblemente decepcionado con el resultado. Y en el momento me reafirmé en mi decisión de evitar mirar fotos antes de ver el objeto con mis propios ojos con el telescopio.

Este es el dibujo que hice de lo que pude percibir de NGC6559:



Estoy seguro que sin el condicionante fotográfico la hubiera disfrutado mucho más de lo que lo hice.

Me resultó especialmente complicada, al menos para mí. Por desgracia, cada año que pasa noto que mi vista va perdiendo agudeza y me resulta más difícil captar detalles en este tipo de objetos tan difusos. A parte que la contaminación lumínica, en vez de ir disminuyendo, cada día es peor.

Con todo, en un primer momento ya puedo apreciar cierta nebulosidad alrededor de cuatro de las estrellas que tengo centradas en el ocular. Añado el filtro UHC y las zonas que veía se muestran más marcadas, y a medida que voy adaptando mejor la vista empiezo a notar más nebulosidad esparcida por los alrededores, pero muy débil.

Como digo, habiendo visto la foto con anterioridad, quedo algo decepcionado al no poder ver algo tan espectacular como con M8 o M20. O tal vez es culpa mía y otros aficionados con mejor vista o cielos más adecuados han podido sacarle más jugo. Por otro lado, tampoco he encontrado demasiadas referencias visuales sobre NGC6559.

Sea como sea, pienso volver a observarla el próximo verano y dedicarle más tiempo a ver si puedo mejorar la experiencia.

viernes, 3 de noviembre de 2017

NGC6624 - Cúmulo globular en Sagittarius

No está de más ir comentando de vez en cuando que en nuestra afición es tan importante observar los diferentes objetos celestes con nuestro telescopio, como el saber lo que se está observando.

NGC6624, un pequeño y discreto cúmulo globular que encontramos en la constelación de Sagittarius, es un buen ejemplo.

La noche del 17 de agosto de 2017 estaba visitando unos cuantos globulares de esta espectacular zona del cielo, y uno de ellos fue NGC6624. Es muy fácil de localizar, ya que se encuentra a menos de 1º al sureste de la bonita Delta Sgr (Kaus Meridianalis), una potente estrella de un color amarillo-anaranjado muy marcado (mag. 2,7).

Carta generada con Cartes du Ciel
En comparación con otros globulares de la zona, puede llegar a decepcionar un poco si no disfrutamos de cielos oscuros y disponemos de un telescopio de abertura generosa, sin embargo, con un poco de paciencia se puede disfrutar de él.



La primera impresión al poner el ojo en el ocular es que me encuentro ante un globular débil, pero asequible al observarlo bajo buenas condiciones. Forma una línea recta junto a dos estrellas, TYC7393-380-1 de magnitud 9,7 y HIP90158 de 9,4, que son las dos más brillantes que aparecen en el campo del ocular. El cúmulo presenta un núcleo compacto, que sin llegar a ser resoluble para mí, si me ofrece, utilizando la visión lateral, esa sensación de crepitar estelar tan típica de los globulares que se encuentran en el límite de pasar a ser resolubles.

Con la vista mejor adaptada a la oscuridad, puedo apreciar un halo algo irregular, no demasiado definido, alrededor del núcleo.

En definitiva, un cúmulo globular exigente, pero asequible y con cierto atractivo.

Como decía al principio, sin tener más información sobre este cúmulo, la observación podría resultar un poco insulsa, pero viendo lo que esconde esta manchita blanquecina la cosa se torna más emocionante.

Según recientes estudios NGC6624 tiene una edad de 12 mil millones de años (+/- 500). Teniendo en cuenta que el Universo tiene una edad estimada de unos 13,8 mil millones de años, resulta abrumador contemplarlo teniendo en cuenta este dato.

Pero no es lo único interesante de este globular. En él se encuentra una pareja estelar formada por una estrella de neutrones y una enana blanca, separadas por tan sólo 161.000 km (la distancia media entre la Tierra y la Luna es de 384.400 km) y que completan una órbita en tan sólo 11 minutos, lo que la convierte en la estrella binaria más rápida conocida. El sistema es una potente fuente de rayos X y  sinceramente, debe ser estremecedor lo que se está produciendo en esta zona del Cosmos.

Y el centro del cúmulo alberga un agujero negro de masa intermedia. Con una masa de 7 500 veces la del Sol, resulta ser un tipo de agujero negro bastante peculiar que se encuentra en una categoría intermedia entre los agujeros negros de masa estelar y los supermasivos.

NGC6624 fue descubierto la noche del 24 de junio de 1784 por William Herschel, se encuentra situado a unos 25.700 años luz de distancia y se extiende a lo largo de 66 años luz en el espacio.

Conociendo estos datos, sin duda la observación de este cúmulo globular se enriquece y provoca una sensación especial en nosotros cuando lo vemos con nuestros propios ojos a través del telescopio en una agradable noche de verano.

Y para poner una excelente guinda a esta observación, que mejor que disfrutar de esta excelente fotografía del protagonista:

Crédito: Gemini Observatory / AURA / Travis Rector (University of Alaska Anchorage)

sábado, 28 de octubre de 2017

NGC6642 - Cúmulo globular en Sagittarius

Cuando visitemos a M22, uno de los mejores cúmulos globulares que podemos observar con nuestros telescopios, sería bueno recordar que aproximadamente 1º al noroeste podemos encontrar otro globular que, aunque incomparable con la belleza de M22, bien merece, aunque sea por proximidad, que le echemos un vistazo.

Carta generada con Cartes du Ciel
En la agradable noche del 17 de agosto de 2017 así lo hice. Como el objetivo que me había marcado era NGC6642, di un rápido vistazo a M22 y sin entretenerme demasiado apunté hacia él.



Me resultó una observación curiosa. Pude percibirlo sin demasiadas dificultades desde el primer momento. Eso sí, bastante débil, difuso, irresoluble y no demasiado grande.

A medida que voy adaptando la vista y de estar un buen rato con el ojo pegado al ocular me sorprende al notar ciertas componentes individualizadas en su interior. Al final, con paciencia, buena abertura y buenos cielos, resulta ser un cúmulo resoluble.

Además, esta adaptación visual me permite distinguir un halo externo más tenue que se diferencia ligeramente de un núcleo más brillante.

Para finalizar, si el campo del ocular nos lo permite, podemos disfrutar de la vista de NGC6642 junto a M22. Una maravilla.

Aladin Lite
NGC6642 fue descubierto por William Herschel el 7 de agosto de 1784, se encuentra a unos 26.400 años luz de nosotros y a tan sólo 5.500 años luz del centro galáctico. Según los estudios realizados sobre su metalicidad, muy baja, nos podríamos encontrar ante uno de los cúmulos globulares más viejos de la galaxia. Otro atractivo que nos invita a hacerle una visita cuando nos movamos por la zona.

sábado, 14 de octubre de 2017

Una nueva visita a M18 - Cúmulo abierto en Sagittarius

No suelo hacerlo, pero en esta entrada en la que voy a comentar mi observación de M18 no la empezaré con mi experiencia, si no con este espectacular vídeo realizado con imágenes del ESO que nos permitirá viajar a este cúmulo abierto de una manera que no esperamos:


Crédito:

ESO/Digitized Sky Survey 2/N. Risinger (skysurvey.org). Music: Johan B. Monell (www.johanmonell.com)

Muchas veces, cuando estoy bajo el cielo estrellado pienso en lo excitante que sería poder visitar todas esas maravillas, pero está claro que hoy por hoy, tengo que conformarme con contemplarlas a través del telescopio. Pero no me quejo, me doy por satisfecho al ver lo que disfruto con el ojo pegado al ocular.

M18 es un cúmulo abierto descubierto por Messier el 3 de junio de 1764 que podemos encontrar en la constelación de Sagittarius, y es posible que nos llegue a decepcionar si, como es habitual, lo observamos después de haber contemplado los objetos más destacados que podemos ver en esta zona del cielo.

Se encuentra a unos 4.200 años luz de distancia y es un cúmulo relativamente joven, de unos 50 millones de años y que se extiende a lo largo de 6 años luz.

La noche del 11 de agosto de 2017 decidí echarle un vistazo con mi SC de 235mm, y como era de esperar, no levantó en mí demasiado entusiasmo, aunque para descansar un poco la vista, después de estar forzándola durante un buen rato intentando exprimir al máximo algún que otro objeto nebuloso, resultó ser un cúmulo bastante agradecido.



Puedo percibir cómodamente una docena de estrellas que destacan por su brillo sobre las más débiles que forman el campo estelar. Todas ellas con un bonito color blanco metálico.

M18 ofrece una agradable visión, relajante y sugerente. Es conocido también con el sobrenombre de “Cisne Negro”, un apelativo muy prometedor, aunque para ser sincero, en mi opinión, se necesita una gran dosis de imaginación para relacionarlo con este animal.

Sea como sea, ya que estamos por la zona, no nos hará ningún daño hacer una rápida visita a este agradable cúmulo abierto de Sagittarius.

Carta Generada con Cartes du Ciel

sábado, 7 de octubre de 2017

M8 - Nebulosa de la Laguna es Sagittarius con el SC de 235mm

Cuando alguna vez he comentado las razones por las que es aconsejable en nuestra afición llevar un cuaderno de observación con sus correspondientes bocetos, una de ellas es la de tener una referencia que nos permita contemplar nuestra evolución como observadores, y en mi caso, la nebulosa de la Laguna, M8, es un ejemplo perfecto para ilustrar este punto.

M8 fue uno de los primeros objetos que plasmé en papel allá por agosto de 2007… ¡ya hace más de diez años!


Viendo el dibujo que hice y releyendo las notas que tomé observándola con mi SC de 127mm, comparándolas con mi última visita a esta nebulosa, el 14 de agosto de 2017, con mi SC de 235mm, no puedo por menos que entender la fiebre delirante de abertura que a menudo nos afecta a los aficionados.

Aunque el telescopio de 5’ me ha dado muchas satisfacciones y me las sigue dando, tengo que reconocer que para objetos de cielo profundo nebulosos, el 9,25’ resulta un mundo nuevo. Y lo más preocupante es que me planteo si no sería buena idea empezar a ahorrar para comprar algo más grande…



Después de M42, tal vez M8 sea la nebulosa que más me impresiona a la hora de verla a través del ocular de cualquier telescopio. Su belleza siempre me obliga a estar más tiempo de lo que en un principio tenía previsto. Y la verdad es que no me lamento por ello.

El cúmulo abierto (NGC6530) es extenso, rico, sin estrellas excesivamente brillantes, salvo alguna excepción remarcable, pero si lo suficiente marcadas como para ofrecer un bonito y estético grupo estelar. La otra cuestión es saber qué componentes son realmente integrantes del cúmulo y cuáles están superpuestas. Aunque como siempre digo, a nivel visual estas consideraciones pueden dejarse relegadas a un segundo plano.

A medida que adapto la vista, a estas estrellas más brillantes se van añadiendo componentes más débiles y delicadas que con paciencia veo que aparecen poco a poco ante mí. Y no sólo eso. Con el ojo acostumbrado a la oscuridad, empiezo a percibir la nebulosidad que envuelve al cúmulo. Especialmente, alrededor de las estrellas más brillantes.

Pero no es hasta que pongo el filtro UHC que no contemplo en toda su plenitud a este magnífico cúmulo asociado a nebulosa. Es fantástico. La nebulosidad más evidente no se encuentra encima del corazón del cúmulo, si no alrededor de 9 Sgr. Y justo al lado puedo ver sin ningún problema la estructura que se conoce como nebulosa del Reloj de Arena (Hourglass Nebula), con una intensa actividad de formación estelar donde han sido identificados cuatro objetos Herbig-Haro: HH867, HH868, HH869 y HH870.


Después de un buen rato observando y dibujando cambio el filtro UHC por el OIII, y aparecen por todo el ocular delicadas zonas de nebulosidad que acompañan a las más evidentes que he descrito anteriormente.

Con la vista acostumbrada perfectamente a la oscuridad y el uso de los filtros, me quedo un buen rato embobado disfrutando de este panorama que es imposible que deje a nadie indiferente.

Y es que a parte de la belleza que podemos contemplar cuando apuntamos a esta nebulosa con nuestros telescopios, saber lo que se está gestando en esta parte del Cosmos sirve para aumentar lo gratificante que es su observación.

Crédito: ESO
Situada a unos 4.890 años luz de distancia esta activa región de formación estelar está plagada de jóvenes estrellas, con edades alrededor de los 2 millones de años, que se encuentran envueltas por una nebulosa que físicamente se extiende a lo largo y ancho de unos 115x50 años luz.

Carta Generada con Cartes du Ciel

viernes, 29 de septiembre de 2017

M6 y M7, Cúmulos abiertos en Scorpius

Observar los extensos y majestuosos cúmulos abiertos de Scorpius con un telescopio de gran abertura como mi SC de 235mm, no es lo más adecuado. Sin ninguna duda, es mucho mejor utilizar telescopios que nos ofrezcan campos generosos, e incluso, unos buenos prismáticos nos ofrecerán imágenes más sugerentes.

Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos apuntar a ellos cuando estemos observando con un gran telescopio. Después de estar forzando la vista intentando exprimir al máximo los objetos difusos presentes en la zona, se agradece mucho su presencia para recuperar fuerzas.

La noche del 14 de agosto de 2017 me encontraba en esta tesitura, y no me importó apuntar el SC de 235mm primero hacia M6 y después a M7. Para bien o para mal, debido a su cercanía en el cielo, la observación de M6 y M7 siempre suele ir conjunta, con lo que las comparaciones son inevitables al igual que sucede con M13 y M92.

Carta Generada con Cartes du Ciel
M6 es un cúmulo abierto joven, con una edad estimada de 80 a 100 millones de años. Abarca tan sólo 10 años luz de diámetro y se encuentra situado a 1590 años luz de distancia.



Con el ocular de 31mm M6 ocupa todo el campo, tanto que se pierde la perspectiva que resalta la forma típica de cumulo abierto que conseguimos obtener con instrumentos más pequeños, pero lo que se pierde en este aspecto, se gana aumentando el número de estrellas que podemos ver en él.

Más de setenta componentes, la mayoría de color blanco-azulado. De entre ellas destacan a simple vista una docena de estrellas que brillan alrededor de la magnitud 7-8. Es curioso el “dedal” estelar que se encuentra dispuesto coronando la estrella HIP86468 (mag. 6,7) hacia el centro del dibujo. Son estrellas que rondan la magnitud 10, así que para percibirlas bien, el cielo oscuro de mi pueblo y la abertura del SC de 235mm me permiten disfrutar cómodamente de este peculiar asterismo dentro de M6.

Otra peculiaridad que podemos encontrar en M6 es la presencia de la estrella variable BM Sco.

AAVSO
Esta variable varía entre la 5,3 y la 6,5 según la AAVSO, sin embargo, en el libro “Atlas of the Messier Object”, Ronald Stoyan, estiman las magnitudes de variación entre la 5,8 y la 8,0, con un periodo de 850 días.

Cuando se encuentra en su máximo, aparece como la estrella más brillante del cúmulo, como cuando lo observé en su día con el SC de 127mm. Esta vez, tan sólo destacaba por su color amarillo-anaranjado respecto a las otras. Según las observaciones que publica la página de la AAVSO, el 13 de agosto de 2017 alcanzaba la magnitud 6,7. Su color la hace de todas maneras perfectamente distinguible del resto de componentes del cúmulo.

Aladin Lite
Después de disfrutar de M6 apunto hacia M7. Es otro estilo.

Mucho más extenso que M6, tiene componentes más brillantes que destacan fuertemente respecto a un buen número de estrellas más débiles. Todo un espectáculo.



No logro observarlo completo en el campo del ocular Hyperion Aspheric de 31mm (56’). Citando de nuevo el libro de Stoyan, el “cuerpo principal de M7 consta de 24 estrellas con una magnitud entre la 5,6 y 9,3, distribuidas en un diámetro de 80’.

M7 tiene una edad estimada de unos 200 millones de años. Abarca 23 años luz de diámetro y se encuentra situado a 980 años luz de distancia.

La fotografía que aparece en la página de Aladin Lite de la zona donde se sitúa M7, deja bien claro que nos encontramos ante una zona extremadamente rica de nuestra Vía Láctea.

Aladin Lite
Tanto M6 como M7 merecen una visita durante cualquier noche de observación estival, y si es posible, utilizar varios instrumentos para ello. Prismáticos, pequeño telescopio y otro de mayor abertura.

sábado, 23 de septiembre de 2017

M20 - Nebulosa Trífida en Sagittarius con el SC de 235mm

Mi experiencia con la nebulosa Trífida (M20) observándola con el SC de 127mm, siempre me deja una sensación agridulce. A pesar de poderla ver con mayor o menor dificultad según las condiciones de la noche, en contadas ocasiones he podido percibir su característica forma trífida, y siempre me acabo lamentando no poder utilizar mayor abertura para sacarle todo el partido que sé, puede llegar a ofrecer.

Por todo ello, la noche del 11 de agosto de 2017, quise aprovechar que me encontraba bajo los cielos oscuros de mi pueblo con el SC de 235mm para apuntar hacia M20 y comprobar qué tal se comportaba con esta nebulosa de emisión que tan espectacular resulta en fotografías.

Y ciertamente, no me defraudó en absoluto.



En un primer momento me llama la atención el campo estelar que veo por el ocular, especialmente una bonita pareja de brillantes estrellas que se encuentra en lo que sería un excelente punto de referencia para empezar a distinguir la nebulosa.

Estas dos estrellas están catalogadas en el WDS como HN 6 AC. La componente principal brilla con magnitud 7,6 mientras que C lo hace con 8,7. Están separadas por 11,3” con un ángulo de posición de 217º.

En esta ocasión no le dediqué más tiempo, pero está bien saber que se trata de una estrella múltiple formada por varias componentes más débiles. En esta tabla dejo las más asequibles:


A medida que voy adaptando la vista a la oscuridad empiezo a percibir nebulosidad alrededor de HN 6 AC. Pero como ya tengo cierta experiencia con M20, añado rápidamente el filtro UHC.

Las estrellas más débiles desaparecen, pero la nebulosa cada vez se va haciendo más evidente hasta que llega un momento en que la puedo percibir bien marcada y partida en tres, una partición en forma de “Y”.

Estoy un buen rato deleitándome con ella sonriendo mientras pienso en las veces que de manera infructuosa intenté ver esta tríada de zona nebulosa con mi SC de 127mm.

Carta generada con Cartes du Ciel
M20 es una de las mayores nebulosas que podemos encontrar en la constelación de Sagittarius y tanto es nebulosa de reflexión como de emisión. Se encuentra a unos 2660 años luz de distancia y se extiende a lo largo de unos 15 años luz

Después de verla por nosotros mismos con nuestro telescopio siempre podemos acabar echando un vistazo a esta fascinante fotografía de M20 realizada por el ESO:

Credito: ESO

sábado, 9 de septiembre de 2017

M16 - La Nebulosa del Aguila en Serpens (SC 235mm)

Qué importantes son los cielos oscuros en nuestra afición. Cuánto ayuda a veces una buena abertura. Qué difícil es encontrar una noche con buenas condiciones de observación.

Pero cuando tenemos la suerte de disfrutar de todo ello, aparece dentro de nosotros una sensación especial que, en mi opinión, es una de las razones principales por las que un aficionado a la astronomía nunca se apartará completamente de la observación visual.

Sin ningún género de duda, M16, la Nebulosa del Águila, es un objeto que merece la pena observarse en una de esas noches excepcionales. Eso sí, hay que ser conscientes de que debemos dedicarle tiempo, ir sin prisas, con una buena dosis de paciencia, probando diferentes configuraciones de oculares y filtros y adaptando al máximo nuestra vista a la oscuridad.

La dibujé en su día observándola con el SC de 127. Resultó espectacular, pero encontré a faltar un poco más de abertura. La noche del 11 de agosto de 2017 apunté hacía M16 y lo que vi me animó a coger el lápiz y prepararme para pasar un buen rato con el ojo pegado al ocular.



El Hyperion Aspheric de 31mm me ofrece 75,80x y un campo de 56’ que me permite abarcar por completo el cúmulo abierto que se presenta con una gran majestuosidad. En un primer momento destaca una pareja estelar de componentes gemelas: TYC5689-607-1 (mag. 8,2) y TYC5689-1208-1 (mag. 8,8), pero en seguida el conjunto consigue obtener el protagonismo que merece. Estas dos estrellas me sugieren en seguida los dos ojos del águila, seguro que sugestionado por el nombre que recibe la nebulosa.

El campo es muy rico, y está formado por un gran número de estrellas, algunas brillantes (mag. 8-9), otras más débiles, la mayoría de ellas de un color blanco-azulado. Un cúmulo abierto muy bello y atractivo.

La nebulosidad asociada, a pesar de lo que pueda parecer en el dibujo, tan sólo puedo llegar a intuirla. Pero cuando he añadido el filtro OIII, he podido comprobar de primera mano el por qué se la conoce como Nebulosa del Águila. La nebulosa de emisión que acompaña al cúmulo aparece como por arte de magia. Majestuosa. Impresionante. Bien presente y marcada. Más acorde a lo que aparece en el dibujo.

Cambio el filtro OIII por el UHC y, aunque no se ve tan bien definida, sí es cierto que resaltan zonas de la nebulosa que antes pasaban más desapercibidas. Por el contrario, partes muy evidentes con el OIII se atenúan un poco.

Como he comentado es necesaria mucha paciencia y capacidad de concentración para intentar plasmar de la mejor manera posible lo que se ve por el ocular. El dibujo lo empecé marcando las estrellas que veía sin utilizar ningún tipo de filtro. Después puse el OIII y tuve que estar un buen rato para volver a adaptar la vista a la oscuridad y percibir los máximos detalles de la nebulosa. Memorizarlos y dibujarlos. Cambiar el filtro por el UHC y volver a repetir el proceso.

Empecé la observación a las 20h 56m TU y di por terminado el dibujo a las 21h 45m TU. Tres cuartos de hora para un solo objeto, pero sinceramente, con M16, cada minuto invertido en su observación vale su peso en oro.

Carta generada con Cartes du Ciel
    
Una de las cosas que más me ha llamado la atención de mi experiencia con M16 es la dificultad que tuve, tanto con el SC de 127mm como con el de 235mm, de ver la nebulosa. Se podría decir que sin el uso de filtros, de no saber de su existencia, me habría pasado completamente desapercibida.

Después, buscando información sobre M16, he leído en el libro de Ronald Stoyan “Atlas of the Messier Objects” que M16 fue descubierto en 1746 por el astrónomo suizo Phillippe Loys de Chéseaux, el cual lo reconoció como cúmulo, pero no hizo mención de la nebulosa. Posteriormente, Messier de manera independiente lo descubrió el 3 de junio de 1764 dejando anotado:

“Cúmulo de pequeñas estrellas, mezclado con una débil nebulosidad, cerca de la cola de la Serpiente (…) Con un pequeño telescopio este cúmulo aparece bajo forma de una nebulosa”.

También lo reconoce como cúmulo, pero a pesar de citar nebulosidad, a lo que se refiere realmente no es a la nebulosa que lo envuelve, si no, como indica Stoyan, “a la luz difusa de las estrellas irresolubles del cúmulo”.

Posteriormente, ningún observador visual mencionó la nebulosidad a pesar de utilizar algunos de ellos grandes aberturas, y no fue hasta 1895 y 1897 que Barnard y Roberts, de manera independiente, la identificaron en sus fotografías.

El cúmulo abierto está catalogado como NGC6611, mientras que la nebulosidad se identifica como IC4703.

M16 en el cielo presenta un tamaño aparente de 21’. Se encuentra a unos 5.600 años luz de distancia y se expande a lo largo de unos 35 años luz. Las estrellas más viejas que lo componen sólo tienen una edad de 6 millones de años, mientras que las más jóvenes nacieron hace poco más de 1 millón de años. En el corazón de la nebulosa, donde se conoce como “Trompas de Elefante” o “Los Pilares de la Creación”, siguen naciendo nuevas estrellas.

Qué mejor que terminar nuestra observación que recreándonos con las famosas fotografías de M16 realizadas por el Hubble (Detalles) y el ESO (Conjunto):

Credit: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Credit: ESO
  
Credit: ESO

domingo, 3 de septiembre de 2017

Asteroide 3122 Florence el 2 de septiembre de 2017

Las personas hemos aprendido a vivir con los peligros potenciales que amenazan nuestra existencia. Si continuamente estuviéramos pensando en todo lo que nos puede hacer daño, no disfrutaríamos ni un segundo de nuestra vida. Pero ello no quiere decir que nos olvidemos por completo de ellos.

Sin ir más lejos, sabemos del peligro real que implica la colisión de un cuerpo celeste contra la Tierra, que tanto puede llevarnos a un cambio de modo de vida inimaginable para nosotros como, en el peor de los casos, a nuestra completa extinción como especie.

Sabemos que ya se han dado casos en nuestra historia planetaria, y aunque somos conscientes que no es muy probable que un hecho como este se produzca durante nuestra corta vida personal, el cosmos se encarga de recordarnos de vez en cuando que este peligro es real.

Los días 31 de agosto y 1 y 2 de septiembre de 2017, los astrónomos aficionados tuvimos la ocasión de observar con nuestros pequeños telescopios el asteroide 3122 Florence, que aunque no haya peligro de colisión, sí se trata del mayor asteroide que ha pasado más cerca de nuestro planeta desde que la NASA empezó su proyecto de detección de asteroides potencialmente peligrosos.

Según los datos ofrecido por el telescopio Sptizer de la NASA y de la misión de NEOWISE indican que 3122 Florence tiene unos 4,4 km de diámetro y se trata de un asteroide de tipo Amor (https://es.wikipedia.org/wiki/Asteroide_Amor), que son aquellos con una órbita que contiene totalmente a la terrestre y que un perihelio menor de 1,3 UA.

En la página del Minor Planet Center podemos encontrar un esquema de su órbita y su posición más cercana a la Tierra, que se dio la noche del 1 de septiembre y que fue de unos 7 millones de kilómetros de distancia, o casi 18 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Algo que se dio por última vez en 1890 y no se volverá a producir hasta después del 2500.

Minor Planet Center
Este asteroide fue descubierto en marzo de 1981 por el astrónomo Schelte "Bobby" Bus desde el Siding Spring Observatory en Australia y fue bautizado como Florence en honor de Florence Nightingale (https://es.wikipedia.org/wiki/Florence_Nightingale), una valiente mujer británica precursora de la enfermería profesional moderna tal como la entendemos hoy en día.

Su periodo orbital dura 2,35 años (859,48 días) y se desplaza a unos 14 km/s

Carta generada con Cartes du Ciel
Desde finales de agosto que tenía previsto echarle un vistazo con el telescopio, pero la cosa se fue complicando. En primer lugar porque tendría que observarlo desde Barcelona ciudad con mi SC de 127mm, con lo que la contaminación lumínica me condicionaría seriamente. Con todo, teniendo en cuenta que estaba previsto que el asteroide brillaría con una magnitud de 8,7, tenía esperanzas de cazarlo.

En segundo lugar, y completamente frustrante, fueron las nubes y la lluvia del 31 de agosto y las nubes del 1 de septiembre.

Me fui a dormir lamentando mi mala suerte. Y seguro que mi subconsciente no quedó muy conforme, ya que hacia las cuatro de la madrugada me desperté, di unas cuantas vueltas en la cama y decidí levantarme un momento y asomarme al balcón. El cielo estaba despejado.
No me lo pensé dos veces, me vestí y, más lento de lo que mi cerebro indicaba, acabé montando el telescopio y dirigiéndolo hacia las coordenadas donde debería encontrarse el 3122 Florence.

Fue un poco frustrante. No tenía estrellas brillantes de referencia y tampoco era capaz de identificar el asteroide.

Finalmente opté por acoplar la Nikon D5100 y sacar algunas fotografías. Cuando acabé, el asteroide ya quedó tapado por unos edificios. Me fui a dormir con un sabor agridulce. No había podido verlo en directo, al menos de manera consciente, pero había podido sacar algunas fotos, que con un poco de suerte, me mostrarían su movimiento.

Esta es una de las fotos en bruto que pude sacar, una muestra de la brutal contaminación lumínica que sufría:


Y aquí el discreto gif animado que finalmente pude conseguir. Recorte de tres fotografías espaciadas un cuarto de hora cada una y donde se puede apreciar la gran velocidad a la que se desplazaba el asteroide. Una pena no haberla podido verlo en directo.


Y esta imagen rotulada con las estrellas de referencia y el asteroide.


Dentro de la frustración por no haberlo podido identificar en directo, me queda la satisfacción de haberlo cazado fotográficamente.

Esperemos no encontrarnos algún día en la tesitura de ver uno que venga directamente hacia nosotros.

viernes, 1 de septiembre de 2017

M22 - Cúmulo globular en Sagittarius con el SC de 235mm

El 26 de Agosto de 1665, un astrónomo aficionado alemán, Abraham Ihle, descubrió el cúmulo globular que posteriormente Messier catalogaría como M22. Lo hizo de manera casual, como muchos de los descubrimientos, mientras estaba observando Saturno. Durante esa época planeta y cúmulo se encontraban separados únicamente por unos 1,5º.

Fue el primer globular en ser descubierto, y la verdad, es que dejando de lado estas curiosidades, M22 es uno de los objetos ideales tanto para aquellos que empiezan con la afición como para los que ya llevan unos cuantos años a cuestas observando por el telescopio.

Yo lo he podido disfrutar a simple vista, con unos humildes prismáticos, con un telescopio mediano y con el SC de 235mm. Con este último lo he estado observando cada verano desde que lo compré, pero nunca me había atrevido a dibujarlo. Siempre me quedaba alelado con el ojo pegado al ocular contemplando el incontable número de estrellas que aparecían en él.

La noche del 14 de agosto de 2017 volví a visitarlo coincidiendo con una noche oscura, y tuve la misma sensación de siempre. Pero no sé por qué razón, me animé a dibujarlo.

Cuando terminé con él, acabé realmente exhausto y con un sentimiento contradictorio. Por un lado, contento por haberlo dibujado, por otro, reconociendo que no había sido capaz de plasmar toda la belleza que pude contemplar con mis ojos.



Es muy fácil de localizar a unos 2,5º al noreste de Lambda Sagitarii, y gracias a su magnitud visual de 5,1 y un diámetro aparente de 33’, no hay duda de que se trata de él cuando lo hemos encontrado.

Carta generada con Cartes du Ciel
Es impresionante comprobar cómo ocupa prácticamente todo el campo del Televue Delos de 14mm (26’). Núcleo extenso, lleno de estrellas bien definidas e individualizadas que de manera paulatina van disminuyendo su densidad a medida que nos alejamos del centro globular.

Infinidad de estrellas. Imposible de dibujarlas todas. Pero la imagen que ofrece M22 en una buena noche y con un telescopio de buena abertura, es una de las más bellas que he visto nunca a través del telescopio.