Guía para comprar un telescopio


Quiero comprarme un telescopio.

Un deseo resumido en cuatro palabras, pero más pronto que tarde nos damos cuenta que no es tan sencillo de llevar a cabo como nos habíamos pensado en un principio.

En esta entrada expliqué cuáles eran los primeros pasos, según mi experiencia, más aconsejables para introducirnos en la afición de la observación astronómica:

http://www.laorilladelcosmos.blogspot.com.es/2009/03/como-empezar-ser-un-astronomo.html

Sintetizando, aconsejaba la compra de algún libro de iniciación y empezar a descubrir el cielo con un planisferio o unas cartas y unos prismáticos, un instrumento versátil y económico que nos permitiría hacernos una idea de lo que realmente es la observación astronómica.

Una vez hemos podido comprobar que nos gusta, de manera ideal, estaría bien ponernos en contacto con una asociación astronómica que tengamos cerca y apuntarnos a alguna de las salidas que suelen organizar.

Así podremos ver las posibilidades que se abren ante nosotros en cuanto a equipos de observación y maneras de desarrollar la afición.

Por poner un ejemplo, veremos la diferencia abismal que existe entre un observador visual y otro cuyo principal objetivo sea plasmar fotográficamente los diferentes objetos celestes.

No debe darnos reparo, todos hemos sido principiantes y precisamente por esto, siempre hay alguien dispuesto a dejarnos mirar por su telescopio y a respondernos las dudas que podamos tener.

Como complemento o alternativa a esto, una buena manera de empezar es darnos de alta en algún foro astronómico (en el apartado de enlaces indico algunos) y estar atentos a las salidas que suelen organizarse en ellos.

Aprenderemos mucho más compartiendo una noche con observadores veteranos que estando tres meses buscando información por internet de forma autodidacta. Pero también es cierto que a veces, por alguna razón u otra, no tenemos más remedio que introducirnos en esta afición de manera solitaria. En este caso, paciencia y leer mucho antes de actuar.

Cuando alguien pregunta qué telescopio me compro, hemos de ser conscientes que no existe una respuesta única y categórica. Sería lo mismo que alguien nos preguntara “¿Qué coche me compro?”.

Habrá quien tenga necesidad de comprarse un pequeño utilitario para desplazarse por ciudad, quien necesite un coche grande para llevar a toda la familia, o un deportivo para disfrutar mientras se pueda, o una pequeña furgoneta de carga para utilizarla en el trabajo, o un coche de gama alta que sirva de representación para altos directivos de una empresa, o un coche de segunda o tercera mano que nos permita desplazarnos de un lado a otro sin tener que pagar un ojo de la cara por él, o… bueno, básicamente la respuesta dependerá de nuestras circunstancias personales.

Con los telescopios ocurre algo similar. No existe el telescopio ideal universal, sino que dependiendo de nuestras circunstancias, será más adecuado y aconsejable comprar uno u otro.

En este largo proceso de decisión partiremos dando por hecho que ya conocemos un poco el cielo después de haber observado con prismáticos una temporada, y que hemos leído algunas cosas básicas. Si no, por lo menos conviene tener a mano este pdf que podrá aclarar alguna que otra duda puntual:

100 Conceptos Básicos de Astronomía, publicado por la Sociedad Española de Astronomía (SEA) / Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA)

Con esto, ya podemos empezar a adentrarnos en el difícil proceso de decidir qué telescopio me compro.

En primer lugar, vemos que existen varias clases de telescopios. Resumiendo un poco vemos que nos podemos encontrar con:

-Telescopios refractores: Son aquellos que utilizan un diseño basado en lentes convergentes donde la luz se refracta.



Entre las principales ventajas de un refractor tenemos que gracias a lo compacto de su diseño, por lo general, no es necesario realizar ningún ajuste a la lente para que funcione correctamente, ofrece imágenes bien contrastadas y se enfoca con facilidad. Tampoco es necesario esperar demasiado tiempo para que se aclimate a la temperatura ambiente gracias a su estructura cerrada, de manera que podemos ponernos antes a observar evitando imágenes distorsionadas por la turbulencia durante este proceso.

En cuanto a las desventajas tenemos la aberración cromática (un halo azul y rojo alrededor de los objetos más brillantes) que aparece sobretodo en los refractores más baratos, los de tipo acromático. Este problema se soluciona con los refractores apocromáticos, pero el precio es bastante más elevado.

Son grandes y pesados si buscamos aberturas generosas, por lo que si no queremos desquiciarnos con el bamboleo de la imagen, precisaremos de monturas robustas y de calidad para soportarlos y equilibrarlos, tanto más, cuanto más grande sea el telescopio.

Y cuanto mayor abertura, más largo y engorroso de usar y transportar.

Son ideales para la observación lunar, planetaria, estrellas dobles y objetos de cielo profundo brillantes y extensos, como pueden ser muchos cúmulos estelares y alguna que otra nebulosa o galaxia. Sin embargo no rinden tan bien con objetos pequeños, tenues y débiles

-Reflectores: Este tipo de telescopio no utiliza lentes, si no espejos. La luz se refleja en ellos y es conducida hacia el ocular.


Los reflectores permiten una mayor abertura a precios mucho más asequibles y al utilizar espejos no presentan aberración cromática. Por el contrario, para que ofrezcan imágenes nítidas, necesitan un ajuste de los espejos (colimación) de manera bastante regular. El proceso puede asustar cuando uno es novato, pero con la práctica se torna una tarea rutinaria que se realiza con relativa rapidez y facilidad.

Otro inconveniente es que su estructura de tubo abierto permite que se produzcan engorrosas turbulencias cuando el aire caliente del interior del tubo genera corrientes enfrentado al aire en el exterior más frío. Es por ello que el tiempo de aclimatación es bastante más largo que el necesario con los refractores.

También este diseño abierto provoca que sea más fácil que se vaya depositando polvo en los espejos y sea necesario, de vez en cuando, una limpieza de ellos.

Según las características de los espejos que montan pueden presentar un efecto de “coma” en las estrellas de los bordes del campo de visión que puede llegar a ser molesto, debiéndose en este caso incorporar un accesorio para reducir o eliminar ese efecto.

Gracias a que se pueden conseguir aberturas grandes por un precio asequible, es ideal para la observación de objetos de cielo profundo de todo tipo, aunque no ofrece un contraste y definición tan bueno como puede dar un refractor. De esta manera, aunque también sirven para la Luna y planetaria, no es su punto fuerte.

-Catadióptricos: Un diseño que utiliza una combinación de espejos y lentes.


Los catadióptricos presentan tubos más compactos y transportables. Su formato cerrado evita turbulencias internas, pero también precisa de un largo periodo de aclimatación a la temperatura ambiente. Las imágenes que ofrece son de gran calidad y es muy versátil en cuanto a conseguir una calidad más que razonable en diferentes objetos a observar.

Sus principales problemas los encontramos en las grandes aberturas, en las que el correcto enfoque es un aspecto delicado.

Dos son las clases de catadióptricos que son más utilizadas por los aficionados, los  Schmidt-Cassegrain, unos verdaderos todo-terreno, siendo el modelo de 8’ el “best-seller” entre los aficionados. Proporcionan vistas de suficiente calidad como para disfrutar tanto de cielo profundo como de planetaria.

Por otro lado tenemos los Maksutov, un poco limitados para objetos tenues de cielo profundo, pero excelentes para planetaria, Luna, estrellas dobles y cúmulos globulares brillantes.



La verdad es que en cuanto manejo y mantenimiento no es nada crítico optar por un diseño u otro. Con unas pocas semanas con el telescopio que hayamos elegido, ya nos manejaremos perfectamente con él. Como muchas cosas en la vida, es una cuestión de práctica y de conocer un poco lo que tenemos entre manos.

Sobre todo, no dejemos de leer los manuales que los acompañan.

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Cuando empecemos a mirar telescopios veremos que suelen ser presentados con una relación de características que, en principio, pueden dejarnos un poco descolocados.

A continuación voy a comentar algunas de ellas que considero deben tenerse en cuenta a la hora de tomar una decisión:

-Abertura (o Apertura): Es el diámetro de la lente o espejo principal del telescopio. Puede venir dado en milímetros, centímetros o pulgadas. La máxima es, a mayor abertura, más captación de la luz, y en consecuencia se podrán observar objetos más débiles y con más detalle.

Pero hay que tener en cuenta que el peso del tubo aumenta y también la sensibilidad a las turbulencias atmosféricas. Y también es necesario tener una calidad mínima de la óptica.

-Distancia focal: Es la distancia desde el punto donde la luz es captada por el espejo o lente principal hasta el plano en el ocular donde se forma la imagen magnificada. A mayor distancia focal, mayor potencia del telescopio.

-Focal: Es la distancia focal del telescopio dividida por su abertura y define la luminosidad del instrumento.

Las focales que podemos encontrarnos van desde la F2 hasta la F15, siendo las focales bajas características de telescopios muy luminosos, adecuados para objetos débiles de cielo profundo, mientras que las focales altas son preferibles para la observación planetaria y lunar. Las focales intermedias dan aceptables resultados en ambos campos.

Por otro lado, cuanto más pequeño es el valor de F, mayor es el campo visual que abarca en profundidad. Las focales altas presentan campos de visión más restringidos.

-Aumentos y aumentos útiles: Los aumentos, una de las primeras cosas en las que se fija un comprador primerizo y no demasiado informado, y que por decirlo de una manera delicada, es fuente de malentendidos.

Cuando veamos un telescopio en una tienda donde como característica principal se indique que alcanza los 600x (600 aumentos), 800x o algo parecido, no debemos fiarnos en absoluto. En el mejor de los casos, el vendedor no debe saber ni lo que está vendiendo, y en el peor, querrán hacer pasar un equipo de ínfima calidad por telescopio decente.

El aumento que ofrece un telescopio depende del ocular que utilicemos para observar.

Podemos saber el aumento que nos proporciona cada uno de los diferentes oculares dividiendo la distancia focal del telescopio entre la distancia focal del ocular. Por ejemplo, en un telescopio con una distancia focal de 1250mm, cuando utilizamos un ocular de 25mm, obtenemos 50x.

Entonces vemos que, en teoría, sí que podemos alcanzar esos 800x que comentábamos, pero nada más poner el ojo en un ocular comprobaremos que llega un momento en que por culpa de la calidad de las lentes o los espejos, unida a la turbulencia atmosférica, la imagen se vuelve inestable, poco nítida y nada definida, de manera que vemos mucho mejor un objeto a, digamos 125x que no a 400x.

Para determinar los aumentos útiles de un telescopio podemos calcular el doble de su abertura expresada en mm. En mi telescopio de 127mm, los máximos aumentos útiles serán 254x.
Esto no quiere decir que en determinadas ocasiones se puedan alcanzar cómodamente algo más de aumento, pero sí que nos da una idea de la exageración de publicitar que un telescopio de 60mm puede alcanzar los 400x dando una mínima calidad de imagen.

-Magnitud límite: El brillo de las estrellas se mide en términos de magnitud. En un principio puede resultar un poco liante, pero con el tiempo y la experiencia de observación iremos entendiendo a lo que se refieren cuando nos indican, por ejemplo, que la estrella Sirius brilla con magnitud -1,5; Vega con 0,0 y Cor Caroli con +5,6.

Si nos fijamos en estos ejemplos veremos que, en contra de lo que podríamos pensar, resulta que cuanto menor es la magnitud, mayor es el brillo de la estrella.

Pues bien, en un telescopio un dato importante es la máxima magnitud estelar que puede llegar a alcanzar y este dato depende básicamente de su abertura.

Se utilizan varias fórmulas diferentes para deducir este límite, por lo que podemos ver diferentes resultados para una misma abertura. También hay que tener en cuenta otros aspectos, como puede ser la agudeza visual del observador o la calidad de la óptica, así que los datos de esta tabla que incluyo a continuación hay que tomarlos como una pequeña orientación:


-Capacidad de resolución: Un aspecto muy importante si lo que nos gusta principalmente es la observación de estrellas dobles. La capacidad de resolución nos indica a qué distancia mínima es capaz el telescopio de desdoblar dos estrellas que se encuentren próximas, es decir, verlas de manera individual y no como si se tratara de una sola estrella.

Este dato también resulta relativo, ya que al igual que ocurre con la magnitud límite, además de la abertura también depende de otros factores, como la calidad del telescopio, el contraste que ofrece y la estabilidad atmosférica. Personalmente, los datos que ofrezco en la siguiente tabla los encuentro un poco optimistas.

La separación viene dada en segundos de arco. Y de nuevo, la experiencia en este caso nos permitirá en un tiempo ser capaces de deducir, de una manera aproximada, a qué separación se encuentran dos estrellas.



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Pero el telescopio (el tubo) no es lo único que necesitamos comprar. Para poder observar con él necesitaremos una montura y una serie de accesorios. Imprescindibles y a tener en cuenta los oculares, y para los refractores y catadióptricos, la diagonal.



-Oculares: Como he comentado antes, los diferentes oculares que utilicemos para observar nos marcarán el aumento que obtengamos en cada momento, y la calidad de los mismos ha de alcanzar unos mínimos para que el rendimiento del telescopio no se vea afectado.

Cuando vayamos a adquirir nuestro primer telescopio debemos evitar la compra compulsiva de accesorios, alentada, como es lógico, por el vendedor. La experiencia y nuestras preferencias observacionales, que iremos viendo más claras con el tiempo, serán las que nos decanten por uno u otro ocular o accesorio.

Yo caí en este pequeño error y junto al telescopio me llevé a casa una amplia colección de oculares y accesorios que luego no utilicé. Al final los vendí de segunda mano para poder comprarme aquellos que sí necesitaba y requería.

El mundo de los oculares es un tema a parte. Podemos encontrar oculares desde 20 Euros hasta varios… o muchos cientos de euros y con muy variadas calidades y diseños.

Es normal que con el telescopio se incluyan uno o dos oculares y si es de buena calidad y de marca reconocida nos servirán para salir del paso, pero si el telescopio es económico, lo más seguro es que los accesorios que lo acompañan sean de una calidad ínfima, que a veces, por incomprensible que nos parezca, no sirven ni para salir de un apuro.

Para lo que de momento nos importa, aconsejaría adquirir oculares tipo Plössl. Si vamos escasos de presupuesto, dos, uno que nos proporcione poco aumento y otro que nos dé una magnificación mayor, teniendo en cuenta de no llegar a los máximos aumentos útiles que nos proporcione el telescopio, ya que por culpa de las turbulencias atmosféricas, pocas noches vamos a poder alcanzarlos.

Si el presupuesto da más de sí, pues tres oculares: bajos, medios y altos aumentos.

Por poner un ejemplo, con mi SC de 127mm con una distancia focal de 1250, los oculares que más utilizo son los de 25mm (50x - bajos aumentos), 16mm (78x - medios) y 10mm (125x - altos).


No tengamos prisa en gastar. Si nos gusta la afición vamos a tener muchas ocasiones para hacerlo, más de las que desearíamos.

-Monturas:

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la elección de la montura. La montura es el soporte sobre el que colocaremos en tubo y que nos permitirá moverlo hacia el punto del cielo que deseamos observar.

Y es importante porqué si elegimos una montura endeble la imagen bailará de tal manera que nos va a resultar un verdadero incordio a la hora de observar.

De la misma manera, no elegiremos la misma montura si nuestras preferencias son la astrofotografía o la observación visual… o si compramos un tubo más o menos pesado… o si disponemos de un observatorio fijo o debemos desplazarnos muchos kilómetros para poder disfrutar de la afición.


Si hemos hecho las cosas con un poco de criterio entrando en contacto con la afición con unos prismáticos, sabremos que las estrellas van moviéndose encima nuestro de Este a Oeste en torno al eje marcado por la estrella polar.

Las monturas nos permitirán hacer el seguimiento de los objetos celestes de una manera manual,  o ayudados por motores. Un paso más es disponer de un sistema de localización de objetos, conocido habitualmente por su acepción inglesa, “Goto”. Según la montura que elijamos dispondremos de unas u otras prestaciones. Evidentemente, cuanto más complejas, más caras.

Existen dos tipos básicos de montura: la altacimutal y la ecuatorial.

La altacimutal se mueve de arriba a abajo y de izquierda a derecha, y algunas más completas vienen acompañadas por unos mandos de movimiento lento que ayudan a un seguimiento manual más fino. Las de tipo Dobson siguen este criterio y pasan por ser las más sencillas, intuitivas y baratas.

Las monturas ecuatoriales están construidas de tal manera que giran en torno a un único eje de rotación para seguir el movimiento de las estrellas. Este tipo de monturas, motorizadas, son indispensables si queremos dedicarnos a la astrofotografía.

Finalmente comentar que existen monturas en horquilla o monobrazo, que pueden ir montadas en un soporte altacimutal (como mi SC de 127mm ) o ecuatorial.



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Hasta aquí lo que podemos encontrarnos cuando decidamos comprar un telescopio, pero queda lo más importante: nuestra situación personal.

-Presupuesto: Debemos ser honestos  y realistas en este aspecto. Si nuestro presupuesto no nos permite la compra de un telescopio de un mínimo de calidad es preferible tener paciencia, ahorrar y esperar a tener el dinero suficiente. De lo contrario podemos llegar a comprar un telescopio que arruine nuestra incipiente afición a la observación visual, y esto sería una pena.

-Lugar habitual de observación: No es lo mismo vivir en una casa de un pequeño pueblo, con una mínima contaminación lumínica y disponer de una terraza propia donde montar nuestro equipo siempre que lo deseemos, que estar viviendo en una ciudad en la que, en el mejor de los casos, dispondremos de una pequeña terraza y una vista del cielo limitada.

Tampoco es lo mismo disponer de un coche y de la suficiente libertad como para hacer escapadas nocturnas a lugares con cielos negros, que no tener vehículo o tener obligaciones familiares que nos impidan realizar este tipo de salidas.

Si gozamos de un buen lugar de observación podremos pensar en comprar un telescopio de buena abertura y una montura robusta. Si tenemos que desplazarnos tal vez será preferible sacrificar abertura y ganar portabilidad.

Si sólo podemos observar desde una ciudad, tal vez deberemos decantarnos por un refractor que nos permita disfrutar de la Luna, los planetas y dobles brillantes. Una abertura entre 90 y 100 mm será más que suficiente. Además, un tubo de estas características tampoco necesita una pesada y voluminosa montura. Un Maksutov también sería otra buena posibilidad.

Si disponemos de cielos oscuros, un buen reflector o Schmidt-Cassegrain a partir de 200mm puede ser una buena alternativa.

En cuanto a monturas, para observación visual y fotografía lunar o planetaria, no habrá problemas en decantarnos por cualquiera que ofrezca una cierta calidad. Lo que si aconsejaría es comprarla motorizada para no tener que estar pendientes de hacer el seguimiento manual. Si nos acostumbramos a tomar notas y dibujar lo que vemos (una muy recomendable práctica), y queremos empezar nuestros pinitos fotográficos lunares y planetarios, agradeceremos sobremanera disponer de motores de seguimiento.

En cuanto a sistema “goto”, he de reconocer que existen detractores y seguidores de él. Para mí lo considero extremadamente útil. No suelo tener demasiadas oportunidades para observar y prefiero gastar el tiempo observando, dibujando y tomando notas más que buscando objetos saltando de una estrella a otra.

En todo lo referente a las monturas, estaremos especialmente condicionados por el presupuesto, pero personalmente buscaría como mínimo una montura estable, que pueda soportar bien el peso de nuestro tubo y unos motores de seguimiento.

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Mi experiencia personal:

Cuando fui a comprarme mi primer telescopio hacía tres meses que estaba disfrutando del cielo con unos prismáticos 10x50 y ya pensaba que la observación astronómica me gustaría, pero no tenía claro que fuera a ser una afición de largo recorrido.

Mi domicilio habitual, un ático con terraza, se encontraba situado en una población de unos 28.000 habitantes y lo mejor era que la contaminación lumínica estaba bastante contenida. Por otro lado, algunos fines de semana y especialmente en vacaciones podía escaparme a mi pueblo, de unos 700 habitantes, donde disfrutaba, y disfruto de unos cielos oscuros.

No tenía claro qué es lo que más me gustaría observar, y la idea que me rondaba por la cabeza creo que era la del 90% de la gente que va a comprarse su primer telescopio: quería observar de todo.

Mi presupuesto era de 800 euros, 200 arriba, 200 abajo.

Al final me decanté por un Schmidt-Cassegrain de 127mm sobre una montura altazimutal monobrazo, más concretamente el Celestron Nexstar 5i. Y tengo que decir que no me he arrepentido nunca de mi decisión.

Mis razones. No quise gastar en un tubo de mayor abertura, más voluminoso y que requeriría una montura más pesada, sin saber antes si la afición iría a más o no. No quise comprar un telescopio “especializado”, así que opté por uno polivalente. Lo compré motorizado y con sistema “goto”, por las razones que he explicado antes. Y finalmente, por su portabilidad, que me permitía llevarlo de un sitio a otro en mi pequeño Corsa sin demasiados problemas.

Pensé, como así ha sido, que si al final me enganchaba a la afición, acabaría comprándome un telescopio de mayor abertura para disfrutar mejor del cielo profundo. Me decidí por un SC de 235mm sobre una montura CGEM, con la intención de aprovecharlo tanto para visual como para astrofotografía.

Y curiosamente, el SC de 127mm no ha quedado relegado en el olvido, gracias a su portabilidad y óptima calidad, continúa dándome grandes alegrías. Ahora tengo dos telescopios que se complementan perfectamente.

Espero que con todo esto haya podido ayudar a quien desee comprar su primer telescopio y no sepa muy bien por dónde empezar.

Y como se dice habitualmente, el mejor telescopio es el que más utilizamos.



Nota - Para una mejor consulta podéis bajaros en el siguiente enlace la versión en pdf:


10 comentarios:

  1. Hola Oscar , visitando tú blog me encuentro con esto , hace años qué me estoy tentando por tener mi telescopio , espero qué el primer semestre del año venidero se concrete , y esta publicación viene como anillo al dedo , es valiosísimo , y mas en donde vivo , una ciudad de 1.500.000 de habitantes , veo la Constelación de Sagitario pero no el centro de la Vía Láctea , gracias por esta publicación .;)

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    1. Hola Hugo, gracias por el comentario.

      Es complicada la práctica de nuestra afición cuando se vive en una gran ciudad, lo sé por experiencia, así que a no ser que puedas desplazarte a menudo a lugares libres de contaminación lumínica, lo que más vas a poder disfrutar es de la Luna, planetaria y estrellas dobles brillantes... que no es poco.

      Anímate, y cuando puedas cómprate un telescopio, yo en tu caso (sin conocer todos tus condicionantes), me decantaría por un refractor entre 100 y 120mm.

      Un compañero, Sergi, sufre también de unas malas condiciones, y mira en su blog el rendimiento que le saca a su refractor de 120mm:
      http://astronomiayastrofotografiaaamateur.blogspot.com.es

      Saludos.

      Óscar


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  2. Interesante entrada, yo en mis inicios opte como tu, por un Schmidt-Cassegrain de 127mm (5") pero en montura ecuatorial manual (no me daba para el modelo con sistema GoTo, el Nexstar SE), en los dos años que he tenido este equipo, me ha dado grandes satisfacciones en cuanto a observación visual se refiere y algunos pinitos en la fotografía astronómica principalmente de la luna y el sol, si de algo me arrepiento de esta compra es el que no tuviera sistema GoTo, por lo demás un equipo fácilmente transportable, ahora tras 2 años y 6 meses de afición, estoy en fase de cambio de equipo, he cogido un Schmidt-Cassegrain de 203mm (8") de 2mano, que uso (bueno espero usar, porque el tiempo no mejora) provisionalmente sobre una montura Dobson de construcción propia, pero que en unos meses, espero ira montado en una montura altazimutal monobrazo con sistema GoTo.
    Yo me he decantado por Schmidt–Cassegrain, por ser todo terreno y versátiles con su relación focal F=10 (aptos para la observación de CP y planetaria así como para la Astrofotografia), manejables y de tamaño/peso reducido en comparación a otros equipos de similares aberturas, si ademas va montado en una montura altazimutal, la postura de observación la veo muy cómoda y orientando/girando únicamente la diagonal que soporta el ocular, prácticamente no hay que cambiar de posición de observación, ademas esta combinación de telescopio Schmidt–Cassegrain en montura altazimutal monobrazo suele ser ligera de peso.

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    1. Hola Juan,

      Muchas gracias por comentar tu experiencia. Veo que todavía no he añadido tu blog a los enlaces, imperdonable, cuando tenga un momento lo pongo.

      Muy recomendable leer tus entradas, es como un diario donde cuentas tus peripecias en las que muchos nos sentimos identificados :)

      http://juannava64.wordpress.com

      Y también demuestra que, si nos engancha la afición, la compra del primer telescopio sólo será la primera de muchas...

      Saludos

      Óscar


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  3. Ante todo felicitarte por este post Oscar!
    Es una estupenda guía para nosotros los nuevos que aún no hemos dado el salto a la compra del primer telescopio.
    Me gustaría si pudieras ayudarme, te explico mi situación geografico/personal (horarios de trabajo y localidad)
    El sitio donde vivo es una ciudad de unos 150.000 habitantes y tiene una contaminación lumínica media o al menos eso me parece.
    La observaciones serían sobre todo en la azotea de mi casa, pudiendo hacer salidas a cielos mejores aproximadamente una al mes.
    Por eso y mi presupuesto ajustado he pensado en un refractor de 127mm y 1200mm de distancia focal, pero no se qué tal se comportará para objetos de espacio profundo no muy oscuros ya que este tipo de telescopios los recomiendan para planetaria y lunar. He leido que recomiendan sobre todo newtons en montura dobson pero no se si en casa y con la contaminación le acabaré sacando menos partido que al refractor.
    Por favor agradecería que me ayudaras un poco con este lío porque no se por donde tirar.
    Muchas gracias y felicidades por el blog nuevamente

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    1. Hola Barbete,

      Gracias por el comentario.

      Te comento, pero tómalo como una opinión personal.

      Lo ideal sería que buscaras alguna asociación o grupo de aficionados que organizaran una salida. Así podrías echar un ojo por varios modelos de telescopio para hacerte una idea de lo que puedes esperar de ellos.

      Pero si no puedes, has de tener en cuenta que observar objetos de cielo profundo desde ciudad (150.000 habitantes) puede llegar a ser frustrante, pero si puedes salir a cielos mejores, la cosa cambia.

      De todas maneras, yo en tu caso me compraría el refractor, ya que para la Luna y planetaria te va a ir perfectamente, y si puedes salir de vez en cuando a un lugar oscuro te puede dar bastante juego observando los objetos adecuados.

      A partir de aquí ya verás que es lo que más te gusta de la afición y podrás plantearte la compra de un telescopio que se adapte mejor a tus gustos de observación. El refractor de 127mm es un buen instrumento para empezar.

      Saludos

      Óscar

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    2. Muchísimas gracias por tu respuesta Óscar!
      La verdad es que me tira bastante el refractor así que iré a por él, incluso habiendo descubierto un Maksutov-Cassegrain 127/1900 por el mismo precio que me pone ojitos... pero creo que con el refractor tendré menos problemas de mantenimiento y de aclimatación (soy manazas y un poco impaciente).
      Como dije antes, muchas gracias por tu ayuda y un abrazo.
      Barbete

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    3. Seguro que elijas el que elijas lo vas a disfrutar.

      Respecto al Mak, no he mirado nunca por ninguno, pero por lo que me han contado, su punto fuerte es la Luna, planetaria, estrellas dobles y cúmulos abiertos brillantes, gracias a su buen contraste, pero en cielo profundo tiene sus limitaciones, ya que oscurece bastante el campo del ocular. Por eso no te lo he sugerido, sabiendo que tendrás ocasión de ir a cielos oscuros.

      Saludos

      Óscar

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  4. Hola Oscar, muy buen blog e info. Ya que estamos en equipo, ¿cual es tu opinión respecto a tus binoculares 15x70? Sirve para planetaria? Se puede ver planetas como en un refractor 70/900. Muchas gracias!

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    1. Gracias Federico :)

      Unos 15x70 son muy adecuados para astronomía, eso sí, desde cielos oscuros o con poca contaminación lumínica. Ideales para cúmulos abiertos extensos, se defienden con galaxias, globulares y nebulosas brillantes.

      Para planetaria no dan mucho de sí, ya que los planetas se ven muy pequeñitos, y a parte de su fase, no se pueden apreciar muchos más detalles. En la Luna mejor, pero no es lo ideal.

      Si te gusta la planetaria, mejor un refractor de mayor abertura.

      Saludos.

      Óscar

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